El Papa León XIV llega a Montevideo: “Les anuncio una gran alegría”
Banderas, saludos desde el papamóvil y aclamaciones acompañaron la llegada del Papa León XIV a la Plaza Independencia. El Pontífice recorrió la rambla de Montevideo y la avenida 18 de Julio antes de encontrarse con el presidente Yamandú Orsi y las autoridades uruguayas. Cerca de 30.000 personas asistieron al encuentro, primera gran actividad pública de su viaje apostólico por Uruguay, Argentina y Perú.
El pontífice saludó a la vicepresidenta Carolina Cosse y a los expresidentes Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle Herrera y Luis Lacalle Pou. Los elencos del Sodre interpretaron el himno nacional mientras la plaza, preparada con escenario y alfombra roja, reunía al público y a las delegaciones oficiales.
Con el monumento a Artigas como telón de fondo, el Papa León XIV utilizó los relieves que representan el Éxodo del Pueblo Oriental de 1811, conocido como la Redota, para recorrer distintos asuntos nacionales.
Se detuvo en la figura del prócer, representado a caballo y también entre su pueblo, y recordó sus palabras sobre el origen popular de la autoridad. A partir de esa referencia, dijo: “La autoridad pública encuentra su razón de ser en el servicio al bien común y está llamada a ejercerse dentro del orden jurídico, respetando la libertad y la responsabilidad de los ciudadanos”.
El Papa recordó que Uruguay cumplió en 2025 cuarenta años de democracia ininterrumpida y resaltó el valor de la participación ciudadana y la delimitación de las competencias institucionales. También reconoció el avance del país en generación eléctrica renovable y habló de los desafíos pendientes en transporte, producción y uso de los recursos naturales. En ese apartado relacionó el cuidado ambiental con los bienes que recibirán las próximas generaciones.
Otra de las imágenes del monumento, una mujer que lleva a un bebé en brazos, sirvió de punto de partida para abordar la protección de la vida desde su inicio. El Pontífice habló de la responsabilidad del padre, del apoyo familiar y de las condiciones necesarias para criar a los hijos. “La protección de quien va a nacer y el apoyo de quienes lo acogen son inseparables”, señaló en un pasaje dedicado también a la evolución demográfica uruguaya.
Los niños representados junto a los adultos dieron paso a las referencias a la educación y al trabajo. El Santo Padre pidió oportunidades de formación e incorporación a la vida laboral y se detuvo en el impacto de la inteligencia artificial.
“El desarrollo de estas tecnologías debe ampliar las capacidades humanas, facilitar tareas y crear nuevas posibilidades, procurando que la persona que trabaja no quede reducida a una simple pieza prescindible dentro del proceso productivo”, expresó.
Una anciana encorvada, apoyada en un bastón, fue otra figura que puso de relieve el Papa al hablar de quienes necesitan ayuda. Desde esa escena se refirió a la soledad, la angustia y la pérdida de esperanza, antes de abordar expresamente el suicidio: “Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos ni pensar que su ausencia importa menos que su presencia”, dijo al mencionar la importancia de los vínculos familiares, la comunidad y la atención sanitaria.
El Pontífice hizo además una referencia personal a las limitaciones que experimentó recientemente por una enfermedad y agradeció los cuidados que recibió. Esa experiencia precedió a su mención de quienes no tienen recursos para acceder a diagnósticos y tratamientos oportunos. “Procurar que la atención sanitaria esté al alcance de cada persona, independientemente de sus recursos, es una responsabilidad que interpela a toda sociedad”, sostuvo.
En el mismo tramo de la intervención incluyó la discapacidad, la pobreza, la exclusión y la pérdida de autonomía entre las situaciones que requieren apoyo. Al referirse a la economía, reconoció el papel de la inversión y la iniciativa pública y privada, pero reclamó que sus resultados se traduzcan en bienes y oportunidades para toda la población.
Laicidad y convivencia
En un país caracterizado por su tradición laica, el Papa León XIV también se refirió al lugar de las religiones en la vida pública. “El carácter laico del Estado está llamado a garantizar un espacio en el que creyentes y no creyentes puedan convivir con libertad y respeto, porque hay valores que son universales”, señaló ante las autoridades. Añadió que las comunidades religiosas pueden contribuir al bien común respetando la autonomía de las instituciones civiles.
El Papa mencionó igualmente la Constitución uruguaya y su apuesta por la solución pacífica de controversias internacionales, así como el papel de Montevideo como sede de la Secretaría del Mercosur.
Al cerrar su discurso volvió a la Redota y a la diversidad de personas representadas en el monumento. La ceremonia dejó así una imagen que reunió la historia nacional, la recepción popular y los principales asuntos sociales expuestos en su primer mensaje público en Sudamérica.


